domingo, 25 de febrero de 2018

ARTÍCULO "CONFLICTO PADRES-HIJOS" (PAULA MARÍN)

Ante situaciones de conflicto padres-hijos

En el buen hacer de los padres respecto a la crianza y educación de los hijos no hay reglas universales ni terapias milagrosas, tampoco hay un manual de referencia al que ir a acudir en caso de urgencia o dudas… Cada niño es único, como únicos son sus padres.

Pero cierto es que hay dos pilares básicos que nunca deberían faltar, por un lado, el que hace referencia a los cuidados, atenciones, cariño, etc. Y por otro, el referido a los límites y normas. El equilibrio entre ambos es lo que aporta seguridad en el proceso de desarrollo de los hijos.

Sin embargo, justo ahí radica la dificultad, pues ya harto difícil es encontrar el equilibrio, como para encima buscarlo entre dos, ambos padres. Es importante que el adulto sepa poner los limites, con firmeza y tacto, con cariño incluso, pero con decisión, sin inseguridades ni culpas, y pueda interrogarse si esto sucede.

Eso de “poli bueno - poli malo”, puede servir, siempre y cuando el poli malo no se harte, o se niegue a seguir siéndolo, de hecho, ambos padres deberían permitirse ser poli bueno y poli malo de vez en cuando, como si de un disfraz se tratase: ahora hada, ahora bruja. Ellos, los niños, así lo entienden, y no dejan de querernos por más que pongamos castigos, o les marquemos que algo no está bien.

Eso sí, aunque así lo entiendan no quiere decir que lo acepten de buen grado, de hecho, recordando la última escuela de padres que tuve sobre el tema de rabietas salieron todos estos puntos a relucir (como no podía ser de otro modo), y es que los niños, desde que empiezan a ser conscientes de su subjetividad, de sus gustos, de su identidad… empiezan con las rabietas y continúan con los enfados, y entonces empiezan los conflictos.

Esta genial que puedan expresar como se sienten, que demuestren que ya son más autónomos cada vez, y sobre todo y muy importante, que los deseos de los padres no necesariamente tienen que coincidir con los suyos. Es importante que los padres aprendan a dejar su propia historia de lado cuando de sus hijos se trate, pues puede que esto interfiera en las decisiones que se toman, etc.

En el nuevo proyecto “Cuenta tus colores” en el que me encuentro sumergida, tenemos todo esto en cuenta. Los conflictos que se generan en los niños (y en sus padres) a medida que cada vez hay más autonomía, deseos propios, y ganas de hacerlo ver y escuchar pueden ser un verdadero quebradero de cabeza, por eso trabajamos desde una línea que permite la expresividad, aún y cuando no hay todavía capacidad articulatoria del lenguaje (en los más pequeños de 2/3 años), ya que trabajamos a partir de los cuentos y el dibujo libre, y este tipo de juego permite la expresión corporal y gráfica de todo lo que sientan y puedan estar vivenciando en su entorno: celos, rabietas, conductas disruptivas en el aula…


Por todo esto, cuando el conflicto surge, por el motivo que sea, cuando en el niño se empieza a ver cambios importantes en su conducta, es importante prestarle atención, escuchar lo que tratan de decirnos, comprender el proceso por el que puedan estar pasando, y si fuera necesario acudir a un especialista.

El dibujo, los cuentos (en relación a la conflictiva que vive el niño), la música y cualquier herramienta que permita la expresión sirve de gran ayuda.

Es doloroso como padres a veces darse cuenta que lo que uno imaginó que debía ser, no siempre coincide con la realidad, que hay situaciones de confusión, de enfado, de frustración que son difíciles de afrontar, y no me refiero necesariamente a situaciones de gravedad (que también), sino a situaciones cotidianas que se lidian en el día a día (sobre todo con el tema sueños, rabietas, alimentación… en cuanto a ellos, y al tema de conciliación en cuanto a vosotros). Sin embargo, es muy importante que haya un espacio para interrogarse sobre todo esto a uno mismo, tomar conciencia de lo que ocurre.







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