miércoles, 28 de febrero de 2018

ARTÍCULO LAURA MONGE "LA IRA Y LOS NIÑOS"

La ira, es una emoción básica y universal. Básica, por estar al servicio de la supervivencia y universal, por ser experimentada por cualquier individuo sano. Si bien la experiencia de la ira es algo natural, es importante enseñar y aprender a expresarla y gestionarla de manera adecuada. Por eso, me gustaría hablaros del cerebro visto verticalmente.

CEREBRO INFERIOR Y CEREBRO SUPERIOR 

El cerebro inferior se ocupa de funciones básicas, de reacciones innatas, impulsos y de las emociones fuertes como la ira y el miedo. El cerebro superior es más evolucionado, y en él tienen lugar el pensamiento, la imaginación y la planificación. Lo ideal como podréis imaginar, es que las dos partes, superior e inferior estén integradas.

Pues bien, para que los padres podamos entender a nuestros hijos, es importante saber que el cerebro inferior está plenamente desarrollado ya al nacer, pero que el superior no alcanza la madurez completa hasta bien pasados los veinte años!!

Así que no es de extrañar que los niños tiendan a quedar atrapados en la parte inferior del cerebro, sin poder recurrir a la superior, montando la consiguiente rabieta.

Pero es que además de todo esto, en el cerebro inferior tenemos una estructura llamada amígdala, que cuando se activa hace que la parte ya desarrollada del cerebro superior se convierta en inaccesible.

Durante una rabieta en la que un niño es incapaz de usar la parte superior del cerebro, no tiene sentido hablar de consecuencias ni de su conducta inadecuada. Deberemos esperar (también podemos ayudarlo con un gesto afectivo, una frase tranquilizadora… según la edad y temperamento del niño) a que el niño se apacigüe para poder emplear la lógica y la razón, y cuando goce de serenidad plena hablarle de su conducta inadecuada y de la consecuencia si es que la tiene.

Enseñar a nuestros niños cómo funciona el cerebro y que entiendan qué es lo que les está pasando cuando están fuera de sí, les tranquiliza y serena muchísimo. Esta imagen, sacada del libro Educar sin gritos (https://www.mistrucosparaeducar.com/producto/libro-educar-sin-gritos/), puede servir de guía en la explicación:


A nadie le gusta perder los papeles y los niños no van a ser menos. Saber qué les está pasando y tener herramientas como esta, con la que gestionar este tipo de emociones, ayuda mucho.

Fuentes:
Monge Barrio, L. (2017). Educar sin gritos. Soldesol.

Siegel, Daniel J. (2013). El cerebro del niño. Alba.

Laura Monge  


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